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Vocaciones

«¡No teman a Cristo!

Él no quita nada, sino que lo da todo.

Quien se entrega a él, recibe cien veces más.

¡Abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo

y hallaréis la vida verdadera!»

(Benedicto XVI)

Hacerse monja

Las monjas cistercienses siguen la llamada de Dios a seguir a Cristo por el camino del Evangelio, interpretado por la Regla de san Benito y la tradición cisterciense. Cada persona, según la gracia recibida, se deja formar por el amor de Dios en una comunidad que el Señor ha reunido para hacerse presente en ella de forma particular.

Camino 

El itinerario monástico se orienta a la transformación progresiva de la persona a semejanza de Cristo mediante la acción del Espíritu Santo. 

Comunidad 

Cada comunidad, como escuela del servicio del Señor, está llamada a conservar y transmitir el patrimonio y el genuino carisma cisterciense a quienes entran en ella, prestando atención a la inspiración del Espíritu Santo en el corazón de cada persona y a su necesidad de curación espiritual.

Caridad 

Las monjas, en esta escuela de caridad, progresan en la humildad y conocimiento de sí mismas y aprenden a amar a través del descubrimiento de la misericordia entrañable de Dios en sus vidas. Al desprenderse gradualmente de falsas seguridades crecen en la obediencia filial a Dios y corren con el corazón ensanchado por los caminos del servicio del Señor. 

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Si sientes que Dios te puede estar llamando y quieres profundizar en ello, rellena el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo.